Cuando se cierra una firma de corretaje y se produce una pérdida en los activos de los clientes, SIPC interviene a los efectos de lograr, dentro de ciertos límites, la devolución del dinero en efectivo, las acciones y otros valores de los clientes mantenidos por la firma. SIPC es la primera línea de defensa cuando una firma de corretaje quiebra y queda adeudando dinero en efectivo y valores a sus clientes.

Aunque no todos los inversionistas están protegidos por SIPC, no menos del 99 por ciento de quienes califican reciben el reembolso de sus inversiones. Desde que fuera creada por el Congreso en 1970, SIPC ha adelantado más de $2.100 millones para facilitar la recuperación de por lo menos activos valuados en $133.000 millones para no menos de 772.000 inversionistas. Sin SIPC, los inversionistas en firmas de corretaje que sufren problemas financieros podrían perder sus inversiones en forma definitiva.

Sin embargo, no todos los inversionistas ni todas las pérdidas están protegidos por SIPC. Por ese motivo, recomendamos leer este folleto detenidamente para conocer los límites de la protección ofrecida.